JP – RÍO CUARTO

Sitio de la Juventud Peronista de la ciudad de Río Cuarto

Primer Encuentro de Jovenes Dirigentes de Córdoba


Queridos Compañeros/as

El día 11 de Diciembre de 2010 se realizo en el predio ferial de la Ciudad de Córdoba el Primer Encuentro de Jovenes Dirigentes de Córdoba en donde se reunieron todas las Juventudes Peronistas de la Provincia de Córdoba con el objetivo de discutir y expresarnos sobre la Nueva Ley de Educación del Gobierno de la Provincia de Córdoba, en donde a su vez se contó con la presencia del Ministro de Educación Prof. Walter Mario GRAHOVAC quien diserto al respecto y del Sr. Gobernador de la Provincia de Córdoba Cr. Juan Shiaretti quien cerro el encuentro.

También se presento a la Agrupación La Brigadier San Martín, quien lleva el nombre del ex Gobernador Provincial Brigadier Mayor Juan Ignacio San Martín.

El brigadier mayor Juan Ignacio San Martín nació en la ciudad de Buenos Aires el 24 de agosto de 1904, cursó estudios secundarios en el Colegio Nacional Mariano Moreno y luego ingresó al Colegio Militar de la Nación, egresando el 24 de julio de 1924 como subteniente de Artillería. Tras completar el curso de Ingeniero Militar en la Escuela Superior Técnica fue enviado por el Poder Ejecutivo al Real Instituto Politécnico de Torino, Italia, donde obtuvo los doctorados en Ingeniería Industrial y en Ingeniería Aeronáutica. De regreso al país y luego de cubrir diversos destinos técnicos en la Aeronáutica, es designado en 1944 como Director del Instituto Aerotécnico que sobre la base de la Fábrica de Aviones de Córdoba se había creado el 30 de noviembre de 1943.
Posteriormente, en 1949 es elegido gobernador de la provincia de Córdoba y en 1951 es designado Ministro de Aeronáutica. El 16 de diciembre de 1966 el Brig. My. San Martín fallece en Houston (EE.UU.), pero su obra -que recordaremos en estas líneas- posibilitó a la Nación ocupar un sitial de privilegio en materia de desarrollo aeronáutico y en la industria metalmecánica en general, multiplicando de manera significativa las inversiones en radicación de nuevas industrias y en fortalecimiento de PyME como aeropartistas y autopartistas, y formando legiones de técnicos y profesionales que hoy recuerdan con nostalgia dicho período, como un ejemplo digno de imitarse.

Director del Instituto Aerotécnico


El entonces Vcom. San Martín recorre junto al Ministro de Guerra, Gral. Perón, las instalaciones del Instituto Aerotécnico.

Como Director del Instituto Aerotécnico, el Brig. My. San Martín restablece la política de producción y diseño nacional de aviones que había sido abandonada en 1937 y en tal carácter se fabrican el I.Aé. 22 DL de entrenamiento avanzado, el Calquín de bombardeo y ataque, el I.Aé. 23 de entrenamiento primario, el bimotor de caza I.Aé. 30 Ñancú y el Pulqui I, primer avión nacional de reacción que ubicó a nuestro país como octavo en el mundo en acceder a esa tecnología, solamente ocho años después del alemán Heinkel 178. Completan ese período el planeador de asalto Mañque, el motor El Gaucho, y dos aeronaves de instrucción elemental y de uso civil: el Chingolo y el Colibrí.
Lo trascendente de esta etapa no es sólo la construcción de los aviones antes mencionados (se fabricaron 200 aparatos I.Aé. 22 DL, 100 Calquín y 100 motores), sino que se realizó desarrollando materiales nacionales (madera, aleaciones especiales de aluminio y plásticos entre otros) y nuevas tecnologías. Esto motivó la formación de una importante red de proveedores de partes, y como consecuencia, la creación del parque industrial que fue la base del posterior desarrollo de la industria de Córdoba.
En 1946, San Martín viajó a Europa donde contrató 750 obreros especialistas, dos equipos de diseñadores alemanes (grupos Tank y Horten), un equipo italiano (grupo Pallavecino) y al ingeniero francés Dewoitine. Estos grupos técnicos conformaron junto con ingenieros y técnicos argentinos los equipos que luego proyectaron los Pulqui I y II, el bimotor de entrenamiento avanzado I.Aé. 35 Huanquero, las alas volantes (dos planeadores de performance y un carguero cuatrimotor), el caza supersónico con alas delta I.Aé. 37 y el transporte pentaturbina Cóndor, estos últimos en avanzado estado de desarrollo en setiembre de 1955, pero que fueron descontinuados por las nuevas autoridades.


junto al Secretario de Aeronáutica, Brig. de la Colina, durante la presentación del Pulqui I en 1947.

Junto con estos equipos San Martín trajo también un importante grupo de profesores del Politécnico de Torino con los cuales creó la Escuela de Ingeniería de la Fuerza Aérea. Estos profesores, por un convenio especial con la Universidad de Córdoba, pasaron a integrar el claustro de la Facultad de Ingeniería, jerarquizándola.
Resumiendo, en esta etapa se creó una fuerte y moderna industria aeronáutica, abastecida por una red de empresas de alto nivel de calidad que significaron la base del despegue tecnológico de Córdoba, y lo más trascendente, se formó una generación de ingenieros y técnicos de altísimo nivel que también fue un invalorable aporte a toda la industria cordobesa.

Gobernador de Córdoba

Repasar la vasta y modernizadora gestión de San Martín como gobernador de Córdoba sería muy extenso para desarrollar en estas líneas, por lo que nos centraremos sólo en algunos de sus logros que fueron relevantes para la industria. Al asumir el gobierno el 12 de marzo de 1949, el estado del suministro de electricidad en la provincia era caótico. No se podían efectuar más conexiones ni domiciliarias ni industriales por falta de generación, había frecuentes cortes, el sistema estaba administrado por una ineficaz repartición nacional, no se tenía la propiedad de la energía generada en los diques, y la política tarifaria estaba orientada a incrementarla para restringir el consumo. Por otro lado, había una cuantiosa deuda con YPF por suministro de combustible, los embalses de Río Tercero y San Roque estaban a punto de agotarse y las usinas térmicas tenían equipos obsoletos que hacían muy costosa la generación, ni la Compañía de Tranvías Eléctricos ni la Municipalidad podían pagar sus consumos. Ante esta situación San Martín dictó un decreto que fijaba un plazo perentorio para que fueran devueltas a la provincia las instalaciones y la prestación del servicio eléctrico. Se convocó a una Comisión Asesora formada por especialistas radicados en Córdoba para que estudiaran y propusieran las soluciones. Esta Comisión en menos de una semana se expidió y se designó una Comisión Administradora del Servicio Público de Electricidad que comenzó a actuar en condiciones extremadamente difíciles. Por su empeño y gestión personal se obtuvo la licitación de dos grupos electrógenos de 4 000 kW/h cada uno a los que siguieron de inmediato otros dos de 2 000 kW/h, que con un consumo de menos de un tercio de lo que se tenía hasta ese momento permitieron su rápida amortización.


El Brig. San Martín jura como Gobernador de Córdoba en Mar ’49.

Paralelamente se creó el Servicio Público de Electricidad de Córdoba para administrar y programar la expansión necesaria. Se instalaron nuevos equipos de generación (usinas Mendoza y La Calera), se ampliaron las existentes y se tendieron nuevas redes de distribución. Con todas estas acciones no sólo se resolvió el problema sino que se obtuvo la energía necesaria para el posterior desarrollo industrial. Los nuevos grupos instalados y el mejor aprovechamiento de los diques permitieron incrementar la generación en más de 50 000 kW/h lo que significaba duplicar la oferta.
Otro hecho importante de la gestión de San Martín significó la promulgación en 1951 de la Ley de Promoción Industrial que beneficiaba con una exención impositiva decenal a todos los establecimientos que solicitaran su instalación en territorio cordobés para la elaboración o terminación de bienes hasta entonces no producidos en la provincia, la habilitación de fábricas con nuevos métodos de producción, y por último, la ampliación las actividades de fábricas ya instaladas hacia productos no elaborados en Córdoba.
En cuanto a obras públicas se construyeron 68 escuelas, 22 hospitales y dispensarios, cerca de 2 300 viviendas, y 739 km de caminos pavimentados o enripiados. Se realizaron también importantes obras hidráulicas que proveyeron de agua potable a 31 localidades, se hicieron los desagües de San Marcos Sud y de La Francia, el segundo tramo de los desagües de San Vicente, se mejoraron los canales de riego existentes y se comenzaron los de los diques de Cruz del Eje y La Viña.
Además de una amplia reforma administrativa en el Estado que, entre cosas, reorganizó la Justicia y la Policía, se creó el Instituto de Previsión Social cuyas funciones no fueron solamente administrar las jubilaciones y pensiones sino también, organizar y financiar un sistema de créditos hipotecarios y personales para todos los empleados provinciales.
Para finalizar cabe destacar el ejemplar manejo de los fondos públicos realizado durante su gestión. Se negociaron las compras de suministros obteniéndose importantes reducciones en los presupuestos, y además se obtuvieron ventajosas financiaciones para los planes de obras.A esto ayudó el hecho de que el Estado siempre cumplió rigurosamente con sus obligaciones, tanto de los certificados de obras, como de los servicios financieros de la deuda pública. Tanto la correcta gestión impositiva como el estricto control del presupuesto, permitieron no sólo el pago puntual de sueldos y aguinaldos y la ejecución en dos años y medio de la importante obra pública, si- no que también en todos los ejercicios se obtuvo superávit que en 1950 alcanzó los $ 40 000 000 moneda nacional.
Ministro de Aeronáutica

En octubre de 1951, el presidente Perón designa al Brig. My. San Martín como Ministro de Aeronáutica. Al asumir sus funciones San Martín solicita al Poder Ejecutivo que le transfiriera a la Aeronáutica la responsabilidad del desarrollo del Plan Quinquenal en lo concerniente a la producción automotriz, ya que hasta entonces estaba en manos de la Dirección de Fabricaciones Militares sin que se hubiera concretado ningún avance en su desarrollo. Obtenido esto San Martín crea Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (I.A.M.E), cuya misión sería la promoción de la investigación, proyectos, construcción y reparación de aviones, y material aeronáutico y de la industria automotriz. De esta forma el Estado lanzaría nuevas empresas para que luego, con las primeras dificultades salvadas, fueran absorbidas por la actividad privada. Con este propósito I.A.M.E contaría con activos físicos, herramientas, equipos e instalaciones del Instituto Aerotécnico y como capital circulante un monto de créditos garantizados por el Estado de m$n 53000000. En 1953 I.A.M.E fue desprendida del presupuesto de la Nación y desde entonces atendió todos los gastos administrativos, sueldos del personal, máquinas, anticipos a la producción, adquisición de materia prima, partes contribuyentes adquiridas a la industria privada e inversiones en industrias relacionadas con su misión, con esos créditos y los ingresos producidos por la venta de su producción y en mínima parte con los subsidios que el Estado le acordó para las investigaciones aeronáuticas.
Integraban el complejo industrial diversas fábricas, algunas de las cuales estaban destinadas en el tiempo a ser transferidas a la actividad privada, y otras, por razones estratégicas, a seguir en su órbita permanentemente. Las que conformaban el núcleo “no aeronáutico” eran cuatro: de automóviles, de camiones livianos (Rastrojero), de motocicletas y de motores (Pampa). El grupo de producción aeronáutica estaba compuesto por el Instituto Aerotécnico (destinado a la Investigación y Desarrollo), y por seis fábricas: la de aviones (destinada a su construcción y reparación), la de motores, la de turbinas, la de instrumentos (comprendía los aeronáuticos y automotrices), la de armamentos, y por último, la de paracaídas. Además se encontraban en proyecto avanzado la creación de una fábrica de máquinas y herramientas, una de ómnibus de larga distancia, y otras que seguían la misma filosofía de industrias destinadas a crear el mercado y la base industrial correspondiente para luego poder ser absorbidas por la actividad privada.
La producción de I.A.M.E. se apoyó en más de 300 fábricas, que en la mayoría de los casos habían crecido o se habían formado por la acción del Instituto Aerotécnico, a las que volcó mas de m$n 300000000 anuales, en contratos para la provisión de partes. La mayoría de estas empresas se concentró en Córdoba y el resto se distribuyó en el Gran Buenos Aires, Santa Fe y otras regiones. Las fábricas de automóviles y de tractores, por su mayor complejidad y necesidad de capital, debieron encararse a través de inversores extranjeros y allí precisamente se vio la ejecutividad de San Martín quien obtuvo que Káiser, Fiat y otras menores no sólo se radicaran en el país sino que lo hicieran en Córdoba. Algunas de las sociedades más relevantes -además de las ya citadas- promovidas por I.A.M.E. fueron: Gilera Argentina (que comenzó la construcción de motocicletas en 1954 con una producción inicial de 15 000 unidades anuales); Vianini Argentina (que luego constituiría Transax, fue la primera planta destinada a la fabricación de engranajes helicoidales, elementos imprescindibles para la producción automotriz); R.S.A. (primera fábrica en el país de rodamientos a bolilla) y Borgward Argentina (que estaba en condiciones de comenzar la fabricación de motores diesel en abril/mayo de 1956). El complejo industrial era completado por el Consorcio Industrial para la Producción Automotriz Argentina (C.I.P.A.), sociedad constituida por I.A.M.E y la mayoría de sus industrias proveedoras que se hizo cargo de la comercialización de sus socios y del apoyo financiero a sus integrantes.
Debe destacarse además que tan importante como la producción fue la acción formadora de I.A.M.E. ya que cuadros de maestranzas, técnicos, profesionales y empresas aprendieron a trabajar con las estrictas normas de calidad que exige la industria aeronáutica y que luego volcaron a sus propias actividades.
A escasos tres años de su creación I.A.M.E. se desenvolvía normalmente en su actividad financiera e industrial, ocupaba aproximadamente a 10 000 personas -gran parte de ellas personal técnico altamente calificado- y estaba al día con sus cuentas de personal y proveedores. Los resultados de su gestión comercial y los dividendos esperados de sus acciones en las diversas empresas que había creado, permitían asegurar que en 1958 podría prescindir de los créditos que habían integrado su capital de maniobra para autofinanciarse y continuar su desarrollo en forma absolutamente independiente del Estado.
La falta de visión empresaria, de objetivos claros, la incapacidad o el espíritu revanchista con que encararon su conducción las autoridades surgidas del golpe de 1955, terminaron con este proyecto pero no pudieron frenar lo que ya estaba en marcha: el surgimiento de la industria automotriz argentina y como consecuencia social, el extraordinario crecimiento de la provincia de Córdoba en la década del ’50 que transformó a su capital en la segunda ciudad del país.
El Brig. My. San Martín fue un hombre de ideas y objetivos firmes, con una tremenda capacidad de trabajo, que le brindó la adhesión y el acompañamiento de sus colaboradores. Fue muy leal con relación a subordinados y superiores, pero no fue “amiguista” y supo elegir a los mejores hombres para cada posición. Para concretar su trascendente obra contó con el apoyo irrestricto y la confianza permanente del presidente Juan Domingo Perón.

 

También les dejamos imágenes del encuentro.

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21 diciembre 2010 - Posted by | Actividades, General

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